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Parasha Vayeji


PARASHA VAYEJI
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DEDICADO PARA LA ELEVACIÓN DEL ALMA DE

RAB JAIM WALKIN Z”L

QUE SU MÉRITO NOS PROTEJA


En la Parasha anterior de Vayigash describimos la revelación de la identidad de Yosef a sus hermanos y el descenso de Yaacob y su familia a Egipto. En nuestra Parasha, la última del Libro de Bereshit, relataremos la bendición que le da Yaacob a sus hijos, su fallecimiento y su sepultura y el fallecimiento de Yosef.


Yaacob le hace prometer a Yosef:

Yaacob siente que sus fuerzas disminuyen y se va debilitando, entiende que va a fallecer pronto. Él llama a su hijo Yosef y le hace prometer que tras su fallecimiento no lo sepultarán en Egipto, sino en Mearat Hamajpela en la Tierra de Kenaan (Israel), Yosef le promete que hará todo lo posible para cumplir con la voluntad de su padre. Cuando Yaccob escucha esto se prosterna ante Yosef, Yosef es el virrey de Egipto y aunque es su hijo, Yaacob respeta su posición en la realeza.


Las palabras de Yaacob a Yosef antes de fallecer:

Yaacob se enferma y Yosef viene a visitarlo junto a sus dos hijos – Menashe y Efraim, él coloca a Menashe, el mayor, del lado derecho de Yaacob y a Efraim el menor del lado izquierdo, sin embargo, Yaacob coloca su mano derecha sobre la cabeza de Efraim y su mano izquierda sobre la cabeza de Menashe. Yosef le comenta a su padre que se confundió y debe cambiar las manos colocando la derecha sobre Menashe y la izquierda sobre Efraim. Pero Yaacob ve por Ruaj Hakodesh (Providencia divina) que de Menashe saldrá una gran persona llamada Guidon, por medio de él Hashem hará un gran milagro al Pueblo de Israel, sin embargo, de su hermano menor, Efraim saldrá un hombre aún más importante: Yehoshua Bin Nun el discípulo de Moshe, quien en el futuro introducirá al Pueblo de Israel a la Tierra de Kenaan y les enseñará la Tora, su nombre será conocido en el mundo entero cuando detenga el sol en Guibon y a la luna en el valle de Ayalon, todas las naciones le temerán y es por ello que Yaacob coloca su mano derecha sobre su cabeza a pesar de ser el menor. Yaacob bendice a Efraim y a Menashe con la conocida bendición: “Hamalaj Hagoel Oti Micol Ra Yevarej Et Hanearim Vayikare Vaem Shemi Veshem Avotay Abraham Veitzjak Veyidgu Larov Bekerev Haaretz”. Su significado es el siguiente: Que el ángel que salvó a Yaacob de todas las maldades que le quisieron hacer sus enemigos bendiga a Efraim y a Menashe y los salve de todo mal, los cuide para que vayan por el camino recto, hasta que sean reconocidos como los descendientes de Abraham, Itzjak y Yaacob, que se multipliquen y fructifiquen como los peces, sin que el mal de ojo caiga sobre ellos. Entonces, bendijo a Yosef diciendo que quien quiera bendecir a sus hijos lo haga en nombre de los hijos de Yosef de la siguiente manera: “Yesimja Elohim Keefraim Vekimenashe” (Que Hashem te bendiga como a Efraim y a Menashe).


La tumba de Yosef en Shejem:

A cambio de la promesa de Yosef de sepultarlo en la Tierra de Kenaan, Yaacob le da también la ciudad de Shejem para que sea enterrado ahí, esto es aparte de la porción que recibió Yosef en la Tierra de Kenaan – como el resto de las Tribus. Y efectivamente la tumba de Yosef se encuentra hoy en día en la ciudad de Shejem.


Las palabras de Yaacob a sus hijos antes de fallecer:

Cuando Yaacob ve que su muerte está cerca, llama a todos sus hijos, para revelarles lo que ocurrirá en la época del Mashiaj, sin embargo, cuando la Shejina (Presencia divina) se retira de él y comienza a decir otras cosas, comprende que del cielo no quieren que revele lo que ocurrirá al final de los tiempos. Entonces, comienza a bendecir a sus hijos y a hablar con ellos palabras de moral y reproche antes de su muerte.


Nuestros sabios dijeron que cuando la Shejina se retiró de Yaacob, temió que alguno de sus hijos no era Tzadik, como Ishmael quien salió de Abraham o Esav que salió de Itzjak. Sus hijos le dijeron: “Shema Israel” – es decir escucha nuestro padre Israel, todos declararon “Hashem es nuestro Di.s y es uno”, todos somos Tzadikim, no es por nosotros que la Shejina se retiró de tí. Cuando Yaacob escuchó esto le agradeció a Hashem y dijo: “Baruj Shem Kevod Maljuto Leolam Vaed”. Por eso nosotros recitamos estos versículos en la Tefila, para atestiguar sobre nosotros mismos que somos personas creyentes hijos de creyentes sujetos a Hashem y a sus Mitzvot (Preceptos), como atestiguaron las Tribus sobre ellos mismos.


Las palabras de Yaacob a Reuben: Reuben es el mayor de las Tribus, por lo tanto, su Tribu era la adecuada para trabajar en el Bet Hamikdash y ser el rey del resto de sus hermanos, sin embargo, él perdió sus virtudes por el acto que hizo apresuradamente con ira (Como describimos en la Parasha de Vayishlaj), al haber trasladado la cama de Yaacob de la tienda de Bilha a la de su madre Lea, tras la muerte de Rajel, con ello despreció a la Shejina que reposaba sobre la cama de Yaacob. Yaacob lo bendice para que Hashem lo perdone por esta transgresión.


Las palabras de Yaacob a Shimon y Levi: Yaacob reprocha a Shimon y a Levi quienes en su ira conspiraron para matar a su hermano Yosef, así mismo, también aniquilaron a todos los hombres de la ciudad de Shejem sin haberse aconsejado antes con él. Y los bendice para que no tengan éxito en su ira y no se acostumbren a estar irritables. A causa de esta naturaleza, había la necesidad de separarlos, es por ellos que la Tribu de Levi no recibió herencia de la Tierra de Israel como el resto de las Tribus, sino que su herencia estaría distribuida entre todas las Tribus. Y la herencia de Shimon estará repartida entre la herencia de la Tribu de Yehuda.

Las palabras de Yaacob a Yehuda: Yaacob alaba a Yehuda por confesar lo que hizo con Tamar (Como describimos en la Parasha de Vayesheb), y por haber salvado a Yosef de sus hermanos que querían matarlo (Descrito en la misma Parasha). Y le da a él el reinado que le correspondía a Reuben hasta la llegada del Mashiaj – quien también descenderá de él. Yaacob bendice la herencia de Yehuda en la Tierra para que sea bendecida con muchos viñedos de los cuales salga vino bueno y abundante, buenos pastos y muchos rebaños de ovejas.

Las palabras de Yaacob a Zebulun: La Tribu de Zebulun trabajará en el futuro para sostenerse económicamente a sí misma y a la Tribu de Isajar su hermano quién se dedicará a estudiar Tora y Yaacob lo bendice para que su herencia en la Tierra se encuentre a la orilla del mar – para que pueda negociar también con los barcos que llegan de otros países, y que esté cerca de la ciudad de Tzidon – una ciudad de negocios importante y de esto tenga abundante sustento.

Las palabras de Yaacob a Isajar: A Isajar quien santifica su vida al estudio de la Tora con esfuerzo y dedicación, Yaacob lo bendice para que su herencia en la Tierra produzca frutos hermosos y dulces.

Las palabras de Yaacob a Dan: Yaacob profetiza que de esta Tribu saldrá un hombre fuerte llamado Shimshon quién tomará venganza de los filisteos por Israel. Y lo bendice que, así como la serpiente que muerde el talón del caballo lo tumba, así Shimshon tumbará a los filisteos y los vencerá.

Las palabras de Yaacob a Gad: Incluso que en el futuro la Tribu de Gad recibirá su herencia del otro lado del Yarden fuera de la Tierra de Israel, de todas maneras, ellos también lucharán junto al resto del Pueblo de Israel para conquistar la Tierra y Yaacob los bendice para que regresen a su herencia en paz.

Las palabras de Yaacob a Asher: Yaacob lo bendice para que en su herencia en la Tierra crezcan muchos olivos, que produzcan aceite bueno y abundante y otros frutos buenos.

Las palabras de Yaacob a Naftali: Yaacob lo bendice que en su herencia en la Tierra crezcan frutos rápidamente y que sean los primeros frutos en crecer y las creaciones se alegren de ver la belleza de los frutos.

Las palabras de Yaacob a Yosef: Yaacob le recuerda el odio que le tuvieron sus hermanos y los sufrimientos que le causaron y de todas formas llegó a la grandeza y realeza. Y en el momento en el cual la esposa de Potifar lo quiso hacer caer en la trasgresión, el corazón de él se mantuvo íntegro y no la obedeció (Como explicamos en la Parasha de Vayesheb). Y lo bendice para que Hashem continúe ayudándolo, tenga éxito en su sustento y bendiga a su descendencia.

Las palabras de Yaacob a Binyamin: Yaacob lo bendice para que su Tribu sea fuerte y venza a sus enemigos como un lobo que se abalanza sobre su presa sin miedo.


El fallecimiento de Yaacob:

Yaacob termina de hablar con sus hijos y les ordena, con Yosef a la cabeza, que lo sepulten en Mearat Hamajpela en la Tierra de Kenaan, donde fueron enterrados Adam y Java, Abraham y Sara, Itzjak y Rivka y ahí el enterró a Lea su esposa. Cuando terminó de dar esta orden a sus hijos Yaacob falleció. Yaacob vivió 27 años en Egipto hasta su fallecimiento, en total Yaacob vivió 147 años. Los egipcios embalsaman a Yaacob según su costumbre y lloran por su fallecimiento durante setenta días, a causa de la abundancia que tuvieron por su mérito.


El entierro de Yaacob:

Yosef traslada a su padre Yaacob a la Tierra de Kenaan para sepultarlo en la Mearat Hamajpela, debido a su honor se le unen varias personas de la familia y sirvientes del Faraón, van acompañados de carruajes y caballos. Cuando la caravana llega a la Tierra de Kenaan, Yosef hace un gran discurso en honor a su padre al cual se unen muchos habitantes y reyes de la Tierra y se enlutan por él durante siete días. Después de esto, Yosef entierra a su padre en Mearat Hamajpela y regresa a Egipto.


El fallecimiento de Yosef:

Yosef continúa reinando en Egipto y vive 110 años teniendo el mérito de ver la tercera generación de sus hijos Menashe y Efraim. Antes de su fallecimiento Yosef les predica a sus hermanos que Hashem sacará a sus hijos de Egipto y subirán a la Tierra de Kenaan y les hace prometer que le ordenarán a sus descendientes subir los huesos de él con ellos. Yosef fallece, los egipcios lo embalsamaron y lo pusieron en el río Nilo (Para que las aguas del río sean bendecidas por su mérito).


Esta predicción de redención acompaña al Pueblo de Israel a lo largo de muchas generaciones, también en los momentos más difíciles, incluso cuando parece no haber esperanza, el Pueblo de Israel se aferra a la predicción de la redención, vendrá el día en el que la luz de Hashem ilumine el mundo. Este es el secreto del éxito de nuestro Pueblo, nunca perderemos la esperanza.


“SHABAT SHALOM”



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