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  • Editorial Or LeIsrael

Parasha Debarim

Actualizado: hace 3 días


PARASHA DEBARIM 5782
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DEDICADO PARA LA ELEVACIÓN DEL ALMA DE

ELIYAHU (ELVIS) ROSANES BEN SARA Z”L

PARA EL CONSUELO, ÉXITO, SALUD Y PROSPERIDAD

DE SU ESPOSA Y SU DESCENDENCIA

QUE SIEMPRE TENGAN ALEGRÍAS, SATISFACCIONES Y ABUNDANCIA EN LO ESPIRITUAL Y MATERIAL


En este Libro, el Libro de Debarim, la Tora relata las palabras de Moshe al Pueblo de Israel, cuando se encontraban en las planicies de Moab en la frontera con la Tierra de Kenaan (Israel), luego de su travesía de cuarenta años por el desierto. Estaban por entrar a la Tierra de Israel, luchar por ella y conquistarla de las manos de los Pueblos idólatras que habitaban en ella, bajo el liderazgo de Yeoshua Bin Nun el discípulo y servidor de Moshe. Las palabras de Moshe al Pueblo de Israel son una reseña y despedida de Moshe Rabenu, el gran líder, el cual los guio a través del terrible desierto durante cuarenta años con paz y seguridad, luego de su discurso Moshe falleció y fue sepultado en el desierto afuera de la Tierra de Kenaan.

El discurso de Moshe al Pueblo estaba compuesto de tres partes: 1) El reproche al Pueblo de Israel por sus acciones durante los años de la travesía por el desierto. 2) Un repaso de las Mitzvot (Preceptos) que ya les habían sido otorgadas agregando nuevos detalles a su observancia y Mitzvot adicionales que no les habían sido entregadas al Pueblo hasta ese momento. 3) La tercera parte estaba compuesta de tres partes: Moshe les recordó al Pueblo de Israel que debían observar las Mitzvot que les fueron entregadas en el Monte de Sinai. El pacto entre Hashem y el Pueblo de Israel acerca del cumplimiento de Mitzvot el cual describía las Bendiciones que merecerían si las observaban y las Maldiciones que recibirían si no las observaban. La bendición de Moshe a cada una de las Tribus previo a su fallecimiento.

En la última Parasha del Libro de Bamidbar, la Parasha de Mase, el Pueblo de Israel finalizó los 42 viajes a través del desierto durante cuarenta años desde su salida de Egipto y se encontraban en las planicies de Moab en la frontera con la Tierra de Kenaan. Nuestra Parasha relata el reproche de Moshe al Pueblo de Israel, desde el amor que tenía por ellos, acerca de todo lo ocurrido a ellos en el desierto.


No siempre el reproche es una expresión de ira o decepción, por lo contrario, muchas veces es una expresión de amor y aprecio. Cuando queremos y apreciamos a alguien, deseamos su beneficio y cuando esa persona se genera un daño a sí misma intentamos explicarle por qué debe cambiar sus caminos. Este es el propósito del reproche y de esta manera debe ser transmitido, no con ira o gritos sino con amor e interés. Hashem también nos reprocha de vez en cuando, a veces por medio de sufrimientos, otras por medio de tropiezos y falta de éxito, entre otras. Nosotros solo tenemos que saber que todo viene de Su amor hacia nosotros, porque Hashem se preocupa por nosotros, como dijo el Rey Shlomo en el Libro de Mishle (Proverbios): “Pues a quien ama Hashem lo reprocha”.


El reproche de Moshe a las quejas del Pueblo de Israel:

En Rosh Jodesh (El inicio del mes) Shevat en el año cuarenta desde la salida de Egipto, Moshe se paró delante del Pueblo de Israel y los reprochó por el hecho de que cada vez que se encontraron con dificultades, vinieron a quejarse de Hashem, nombrando ejemplos: Cuando estaban caminando en el desierto se quejaron diciendo que Hashem los sacó de Egipto para hacerlos morir en el desierto. Cuando llegaron al Yam Suf (Mar rojo) escapándose de los egipcios se quejaron diciendo que Hashem los iba a hacer morir a manos de ellos. Incluso cuando Hashem les dio el Man se quejaron diciendo que no tenían pan para comer.


El reproche de Moshe a las transgresiones del Pueblo de Israel:

Moshe también los reprochó por sus transgresiones en el desierto: Inmediatamente después de la entrega de la Tora en el Monte de Sinai cometieron Avoda Zara (Idolatría) por medio de la elaboración del Becerro de Oro. No querían que Hashem los introdujera a la Tierra de Israel. Realizaron una disputa acerca del liderazgo de Moshe y Aharon. Transgredieron con las hijas de Midian y las obedecieron cometiendo Avoda Zara. Y olvidaron las bondades que Hashem realizó con ellos al sacarlos de Egipto de una manera maravillosa, ocupándose de todas sus necesidades en su travesía por el desierto, siendo este un lugar que no posee las condiciones mínimas para sobrevivir.


Moshe les recordó el desarrollo de los acontecimientos que trajo todos sus viajes en el desierto: Luego de la Entrega de la Tora, Hashem les ordenó al Pueblo de Israel viajar en dirección a la Tierra de Kenaan para entrar a ella sin luchar. A causa de la gran cantidad de disputas y quejas que el Pueblo de Israel tuvo entre ellos, Moshe no los podía juzgar solo y tuvo la necesidad de nombrar jueces que lo ayudaran en la dirección del Pueblo. Moshe les ordenó a los jueces juzgar fielmente al Pueblo de Israel con paciencia y amor.


Así debe actuar un líder, incluso que posee la autoridad y la fuerza para encomendar al pueblo, no las debe explotar, más bien debe entender sus corazones para considerarlos y comportarse con ellos con paciencia y amor. Estas cosas no se refieren únicamente a los jueces y líderes del Pueblo, también con respecto a los padres hacia sus hijos o el jefe hacia sus empleados. Muchas veces la persona piensa que la autoridad y la fuerza que posee le dan el privilegio de imponer su opinión a las personas que están bajo su mando. Moshe nos enseñó que no es así.


El camino desde Egipto hasta la Tierra de Kenaan era de once días, sin embargo, ellos lo recorrieron en tres días a causa de deseo de Hashem de que entraran a la Tierra de Israel. Hashem dirigió al Pueblo de Israel por el terrible desierto en el cual había serpientes peligrosas y grandes escorpiones y los protegió de todo daño. Cuando se acercaron a la Tierra de Kenaan, el Pueblo de Israel pidieron enviar espías a inspeccionar la Tierra y cuando los espías regresaron hablaron blasfemias de ella. El Pueblo de Israel creyeron en ellos y se negaron a entrar a la Tierra de Kenaan ya que no creían que la iban a poder conquistar a pesar de que Hashem les había prometido que los ayudaría en sus guerras. A causa de que se negaron entrar a la Tierra de Israel y por su falta de Emuna (Fe) en Hashem, les fue decretado que todos los hombres mayores de veinte años que salieron de Egipto no iban a ser merecedores de entrar a la Tierra de Kenaan, sino que deambularían en el desierto hasta que todos fallecieran, sus hijos iban a ser los merecedores de entrar a la Tierra. A excepción de Kalev Ben Yefune y Yeoshua Bin Nun los cuales se encontraban junto a los espías y hablaron a favor de la Tierra e intentaron convencer al Pueblo de conquistarla. En lugar de agradecer por la Tierra que Hashem les quería entregar, ellos se negaron a entrar a ella y con eso se causaron a ellos mismos deambular por el desierto durante cuarenta años.


La transgresión de Moshe y Aharon:

Hashem también se enfureció con Moshe y Aharon, cuando el Pueblo de Israel no creyeron que Hashem les extraería agua de la roca, Moshe fue exigente con ellos y por esto se equivocó y golpeó a la roca en lugar de hablar con ella para que sacara agua. A raíz de este acontecimiento les fue decretado a Moshe y Aharon que no entrarían a la Tierra de Kenaan junto al Pueblo de Israel y en su lugar los guiaría Yeoshua Bin Nun, el discípulo de Moshe.


La guerra del Pueblo de Israel contra Emor sin la orden de Hashem:

El Pueblo de Israel se arrepintió de no haber obedecido a Hashem en luchar contra los reyes de Kenaan y decidieron salir a la guerra a pesar de que Hashem les había ordenado no hacerlo. Los emoraitas salieron a su encuentro y lograron la victoria (Sin embargo, no lograron matarlos e igualmente tan pronto como los tocaron los emoraitas fallecieron para que no hubiera una profanación del nombre Divino en la victoria de los emoraitas).


La prohibición de la guerra en contra de los hijos de Seir, Amon y Moab:

El Pueblo de Israel comenzó a deambular por el desierto, cuando llegaron al Monte de Seir donde habitaban los descendientes de Esav, Hashem les prohibió luchar en su contra y les ordenó dar la vuelta alrededor del Monte de Seir y comprar de ellos guarniciones para el camino. También cuando llegaron a Moab y Amon, Hashem les prohibió salir a la guerra en su contra.


La guerra de Israel en contra de Emor:

Cuando el Pueblo de Israel llegaron a la Tierra de Sijon el Rey de Emor, a la parte que solía ser el río oriental fuera de la Tierra de Kenaan, ellos lucharon contra el Rey y aniquilaron a todos los descendientes de Emor dejando en vida únicamente a los animales. Luego de este acontecimiento el Pueblo de Israel llegó a la Tierra de Og el rey de Bashan, ahí también lucharon y salieron victoriosos haciendo con su nación como hicieron con Emor. Luego de que conquistaron las Tierras de Sijon y de Og, Moshe le entregó esos terrenos a las Tribus de Reuben, Gad y a la mitad de la Tribu de Menashe, de acuerdo con su solicitud, en lugar de su herencia en la Tierra de Kenaan, con la condición de que se unieran al resto del Pueblo de Israel en sus guerras por la Tierra de Israel. Moshe consientizó al Pueblo de Israel a creer que así como Hashem los ayudó en sus guerras en contra de Sijon y Og, los ayudaría en conquistar a todas las naciones que habitaban en la Tierra de Kenaan y que no debían temer de ellas.


A veces una persona se encuentra en una situación difícil e incluso cuando le reza a Hashem le cuesta creer que Él lo puede realmente ayudar en esa situación. El consejo para esto es mirar hacia atrás, cuántas veces se encontraba en situaciones parecidas y no creía que fuera a poder salir de ellas con facilidad, a pesar de todo Hashem lo ayudó. Así Moshe despertó al Pueblo, en esos momentos ellos se encontraban frente a una guerra imposible en contra de todos los reyes de las naciones de Kenaan y Moshe les enseñó a mirar hacia atrás, así como Hashem los ayudó en el pasado los iba a ayudar en ese momento.


“SHABAT SHALOM”

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