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  • Editorial Or LeIsrael

Parasha Shemot

Actualizado: 17 jul


Parashat Shemot 5782
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DEDICADO PARA LA REFUA SHELEMA DE “DAVID BEN HAYIME”.

ABUNDANCIA EN TODO LO ESPIRITUAL Y MATERIAL, SATISFACCIONES DE SU DESCENDENCIA.


La Torá enumera los nombres de los hijos de Israel (los descendientes de Yaakov), quienes se fueron de la Tierra de Canaán a Egipto - un total de 70 personas. En la Tierra de Egipto fructificaron, proliferaron, aumentaron y se fortalecieron, al grado que los egipcios comenzaron a tenerles miedo. En el año 2340 después de la Creación del Mundo, se levantó un nuevo rey que no había conocido a Yosef. (Su nombre era Malul, pero en la Torá es llamado Paró, como se les solía llamar a los reyes de Egipto). Este Paró decidió esclavizar a los judíos e imponerles duros trabajos destinados a romper sus cuerpos. Más tarde, ordenó asesinar a todo los bebés varones que nacieran.


Amrám (el padre de Moshé Rabenu) nació en el año 2281 después de la Creación del Mundo. Él pertenecía a la Tribu de Leví, y era el gran dirigente del pueblo de Israel en esa época. Él se casó con Yojeved, la hija de Leví, y tuvieron un hijo y una hija (Aarón y Miriam). En el año de 2368 después de la Creación del Mundo, el día miércoles 7 de Adar, a la tercera hora del día, ella dio a luz a otro hijo, y su casa se llenó de luz cuando nació. Como ella tenía miedo de que los egipcios fueran a matarlo, decidió colocarlo en una pequeña arca y la colocó en el río. En ese momento, Batia, la hija de Paró, fue a bañarse al río con el propósito de purificarse de la impureza de la idolatría de la casa de su padre, y de esa manera convertirse al judaísmo. Justo en ese momento encontró la pequeña arca, y se dio cuenta de que el bebé que estaba adentro pertenecía a los hebreos. Batia lo tomó, lo llevó a su casa y lo llamó Moshé, pues dijo: “De las aguas lo saqué –meshitihu–”.


Moshé tenía diez nombres que recibió de sus padres, y de todas maneras, Hashem eligió llamarlo por el nombre que le puso Batia cuando hizo con él la bondad de salvarlo del río, tal como dice el versículo en la parashá de Vaikrá: “Y (Hashem) llamó a Moshé”. Esto fue con el propósito de enseñarnos qué tan querida es para Hashem la bondad que hace uno con su prójimo.


Moshé creció en la casa de Paró sabiendo que era hebreo, pero Paró no lo sabía. Cuando Moshé veía a sus hermanos hebreos haciendo duros trabajos, sufría junto con ellos, pero no podía hacer nada para ayudarlos. Un día vio como un egipcio golpeaba a un hebreo para matarlo, entonces él mató al egipcio y lo enterró en la arena. Paró se enteró de lo ocurrido y Moshé se tuvo que escapar de Egipto. Llegó a la tierra de Midián y allí conoció a Tzipora, una de las hijas de Itró (ella era tan piadosa como las cuatro matriarcas del pueblo de Israel) y se casó con ella; Moshé se convirtió en el pastor del rebaño de su suegro, y lo llevaba a pastar por el desierto.


Itró era un sacerdote de la idolatría, pero estaba en la búsqueda de la verdad; al final terminó convirtiéndose al judaísmo. Asimismo Abraham Avinu creció en una familia de idólatras y buscó la verdad hasta que la encontró, y de esa manera se convirtió en el patriarca del Pueblo de Israel.

No hace diferencia la situación en la que cada uno se encuentre, si alguien está en búsqueda de la verdad, al final la va a encontrar.


En una ocasión uno de los corderitos del rebaño se escapó y Moshé fue a perseguirlo para regresarlo al rebaño; allí vio una zarza que estaba ardiendo en fuego pero no se consumía. Cuando Moshé se acercó, Hashem lo llamó desde la zarza y le ordenó que vaya a la tierra de Egipto a redimir al Pueblo de Israel. Esta fue la primera vez que Hashem se le reveló a Moshé. Moshé trató de negarse, y le preguntó a Hashem “¿quién soy yo para volverme el dirigente del Pueblo de Israel?, ¿en qué soy diferente de los demás?”. Pero justamente por esa razón Hashem lo eligió a él, y le aseguró que lo ayudaría en su misión.


Moshé era tan grande que merecía que Hashem se le revelara; a pesar de esto, Moshé no se sentía digno de ser el dirigente del Pueblo de Israel, pues él sabía que todo su éxito dependía solo de la ayuda Divina; esa es la manera correcta de pensar de cualquier dirigente.


Moshé tomó a su esposa y a sus hijos, que les nacieron en Midián, Guershom y Eliezer, y se fue con ellos a la tierra de Egipto.


Moshé se presentó delante de Paró junto con su hermano Aarón y le dio el mensaje que tenía de parte de Hashem, que debía liberar al Pueblo de Israel de Egipto para que vayan a ofrendarle sacrificios en el desierto. Paró se negó a liberar a los hebreos y además les ordenó a los capataces que les asignaran trabajos aún más duros. El argumento de Paró era que si tenían tiempo para pensar en salir de Egipto, aparentemente no estaban trabajando suficiente.


En sí, así también es el consejo del instinto del mal: convence a la persona de que se ocupe de muchas cosas; lo importante es que no tenga tiempo para ocuparse de las cosas verdaderamente importantes, es decir, en sí misma: pensar en cómo puede fortalecerse frente el instinto del mal que lo atrae a hacer malas acciones.


Cuando Moshé le reclamó a Hashem que el Pueblo de Israel ahora está sufriendo más que antes, Hashem le garantizó que le mandaría plagas a Paró hasta que libere al pueblo de Israel.


¿Por qué Moshé fue elegido para ser el dirigente del pueblo de Israel?

El Midrash explica (Shemot Rabá 2:2) Dijeron nuestros Sabios: Cuando Moshé era el pastor del rebaño de Itró en el desierto, se escapó uno de los corderitos y Moshé corrió detrás de él, hasta que llegó a un lugar llamado “Jasit”. Allí había un estanque donde el corderito se detuvo para beber agua. Cuando Moshé lo vio, le dijo “no sabía que te escapaste porque tenías sed, y ahora veo que estás cansado”. Moshé cargó al corderito sobre sus hombros para regresarlo con el resto del rebaño. Hashem le dijo a Moshé “Si tienes compasión incluso de un pequeño cordero, tú eres el indicado para ser el pastor de mi rebaño, es decir, del Pueblo de Israel”.


¿Qué significa “duros trabajos destinados a romper sus cuerpos” y cómo podemos salvarnos de ellos?

Los egipcios esclavizaron al pueblo de Israel y les impusieron duros trabajos destinados a romper sus cuerpos, tal como aparece en el versículo (Shemot 1:11) “Construyó ciudades de almacenamiento para Paró, Pitom y Ramsés”. Y cabe preguntar: ¿Por qué el trabajo de la construcción se considera un trabajo tan duro? El Midrash explica que los egipcios pusieron a los judíos a trabajar en lugares donde la tierra era suave y se tragaba todo lo que ellos construían. En todos los años que los hebreos trabajaron en Egipto como esclavos, tan sólo construyeron dos ciudades (Tosafot).


Esto nos muestra a qué se le considera “un trabajo duro destinado a romper sus cuerpos”: a un trabajo que no tiene ningún propósito. Un trabajo así, es algo a lo que la persona que lo haga no podrá subsistir. Cuando una persona tiene un propósito en la vida, cualquier trabajo que haga le será sencillo llevarlo a cabo. Su vida tendrá claridad y encontrará satisfacción y felicidad en todo lo que haga. Pero una persona que vive sin propósito, su vida en este mundo será difícil de soportar, y todo lo que haga será considerado como un duro trabajo que rompe su cuerpo.


“SHABAT SHALOM”



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