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  • Editorial Or LeIsrael

Parasha Vaera

Actualizado: 17 jul


Parasha Vaera 5782
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DEDICADO PARA LA ELEVACIÓN DE LAS ALMAS DEL SR. YAAKOV BEN YOSEF Z¨L Y SRA. ESTHER BAT HANA Z¨L BENASAYAG.

PARA EL ÉXITO Y LA PROSPERIDAD DE SUS HIJOS, NIETOS Y BISNIETOS.


Estudiamos en la parasha anterior de Shemot, que Moshé habló con Paró para que liberara al pueblo de Israel, los egipcios los esclavizaron tan duramente que ya no le creían a Moshé que había llegado el momento de ser redimidos.

Esta parasha de Vaera nos relata que Hashem le ordenó a Moshé que regresara ante Paró junto con su hermano Aarón. Le avisó que Paró no iba a querer liberar al Pueblo de Israel por voluntad propia, sino hasta después de que Hashem haga grandes milagros y lo obligue a liberarlos.


Estando Moshé y Aarón delante de Paró (Moshé tenía 80 años y Aarón 83), Moshé hizo una señal divina para que Paró creyera en sus palabras: lanzó al piso la vara de Aarón convirtiéndose en una serpiente; entonces también los hechiceros egipcios –que eran expertos en brujerías-, hicieron lo mismo; pero la vara de Aarón se tragó las demás varas. A pesar de esto, Paró se negó a creerle a Moshé y a liberar al Pueblo de Israel.


Hashem comienza a mandarle las diez plagas a los egipcios. Por supuesto que Él podría haber liberado al Pueblo de Israel con la primera plaga, pero quería demostrarle a los egipcios y al mundo entero su existencia, que Él es el Creador del Mundo y que Él domina la naturaleza de acuerdo a su voluntad.


Todas las plagas afectaron solamente a los egipcios y no al Pueblo de Israel. En total las plagas tuvieron una duración aproximadamente de un año, desde el año 2447, a partir de la creación del mundo, hasta el año 2448, y entonces fue cuando salió el Pueblo de Israel de Egipto.


La primera plaga - SANGRE

Moshé fue a la orilla del Río Nilo y le dijo a Aarón que golpeé las aguas con su vara; el río se convirtió en sangre y también todas las fuentes de agua de Egipto. También los hechiceros de Paró hicieron lo mismo, convirtieron el agua (que todavía no se había convertido en sangre, como agua de lluvia) en sangre, pero luego no pudieron lograr regresarla a su estado original. Si los egipcios querían agua, tenían que comprarla directamente de los judíos.


Incluso podía darse una situación en la que un judío y un egipcio estuvieran bebiendo juntos del mismo vaso: el judío agua y el egipcio sangre, cada quien recibía exactamente lo que le habían decretado desde el Cielo, sin que haya diferencia en cuánto esfuerzo hiciera por recibir más.


Después de siete días, la sangre se convirtió en agua, y Paró se negó a liberar al Pueblo de Israel.


La segunda plaga – RANAS

Aarón levantó su vara sobre el río, y salieron muchas ranas, tantas, que cubrieron toda la tierra de Egipto. Estas entraron en todas las habitaciones de las casas, se metieron en las camas y en los hornos, e incluso se metían dentro de los cuerpos de los egipcios. El ruido era insoportable.


También los hechiceros egipcios lograron hacer ranas por medio de sus hechizos, pero no pudieron quitarse a las ranas de encima. Paró le pidió a Moshé que quitara las ranas. Todas murieron, dejando un terrible olor en toda la tierra de Egipto. Las ranas vivas se quedaron sólo en el río.


Pero Paró siguió rehusándose a liberar al Pueblo de Israel.


Nuestros Sabios alaban el comportamiento decisivo de las ranas, que estuvieron dispuestas a meterse en los hornos y ser incineradas, algo que va en contra de su naturaleza; todo lo hicieron para santificar el nombre de Hashem en el mundo. Nosotros debemos aprender de ellas cuánto los humanos debemos de esforzarnos por honrar a Hashem.


La tercera plaga – PIOJOS

Aarón golpeó con su vara el polvo de la tierra y éste se convirtió en piojos que se subían a las personas y a los animales. Los hechiceros egipcios trataron también de convertir el polvo en piojos, pero no tuvieron éxito. Admitieron que esta plaga –y por ende también el resto de las plagas– fueron mandadas por Hashem y no fueron producto de la hechicería.


[El motivo por el cual no podían convertir el polvo en piojos es porque los hechizos no pueden afectar algo tan pequeño como la cebada, (aproximadamente 10 milímetros)].

Después de siete días la plaga desapareció, pero Paró se negó a liberar al pueblo de Israel.


Las primeras tres plagas fueron desatadas a través de Aarón, pero el resto a través de Moshé ¿A qué se debe esto?

Ya que Moshé tenía la cualidad de ser agradecido con todo, hasta con la tierra con la que enterró al egipcio que mató como relatamos en la parasha anterior y con las aguas del río que lo salvaron, y, por lo tanto, no podía golpearlas. ¡Tan lejos llega la cualidad de ser agradecido: incluso con relación a cosas inertes como el polvo y el agua! Entonces debemos imaginarnos cuán agradecidos debemos ser con las personas que nos benefician: nuestros padres, maestros, esposas, esposos y una lista muy larga de personas.


La cuarta plaga – ANIMALES SALVAJES

La cuarta plaga era una mezcla de todo tipo de animales malos que llenaron la tierra de Egipto, mataban a los egipcios y destruían la tierra, pero a los judíos no les hacían nada. Paró mandó llamar a Moshé y aceptó liberar al Pueblo de Israel, pero cuando Hashem retiró a los animales, Paró se arrepintió y se negó a liberarlos.

La quinta plaga – PESTE

La peste fue una epidemia que afectó a todo el ganado de los egipcios y mató a muchos de sus animales. Después de siete días la plaga desapareción. Paró, a pesar de que vio que del ganado de los israelitas no murió ni un animal, siguió rehusándose a liberar al Pueblo de Israel.

La sexta plaga – SARNA

Moshé y Aarón tomaron en sus manos un puñado de ceniza y Moshé lo lanzó a los cielos. La ceniza se esparció por toda la tierra de Egipto y cayó sobre los egipcios y sus animales convirtiéndose en sarna –una infección con úlceras sobre la piel–.


Después de siete días, la plaga desapareció, pero Paró siguió rehusándose a liberar al Pueblo de Israel.


Hasta ese momento Paró tenía la posibilidad de liberar al Pueblo de Israel, pero optó por no hacerlo; pero a partir de esta plaga, Hashem endureció el corazón de Paró para que no libere al pueblo de israel, porque Él quería que todo el mundo reconozca la fuerza de su reinado, tal como dice el versículo: “Para mostrarte mi poderío y para que relates mi nombre por toda la Tierra”.

Nosotros debemos hacer introspección y preguntarnos si no tenemos dentro de nosotros un pequeño Paró. Cuántas veces nos comprometemos a cambiar nuestras acciones cuando estamos pasando por momentos difíciles, y despues que Hashem nos ayudó y se resolvieron los problemas, ¿acaso cumplimos con lo que nos comprometimos a hacer o nos olvidamos de inmediato? Un punto de reflexión.


La séptima plaga – GRANIZO

Moshé levantó su vara al cielo y comenzó a caer un granizo que nunca antes había caído en Egipto. Eran enormes piedras de granizo que mataban a todo el que se encontraba en el exterior, tanto hombres como animales, y golpeaban y rompían los árboles y la vegetación. Dentro del granizo ardía fuego, y además de lo que golpeaba, el fuego de su interior incendiaba todo. Pero en la Tierra de Goshen, donde habitaban los israelitas, no cayó granizo.


Paró mandó llamar a Moshé y a Aarón y les pidió que se interrumpa el granizo y se comprometió a liberar al Pueblo de Israel, pero cuando el granizo se detuvo, Paró se rehusó de nuevo a liberarlos.


El propósito de las diez plagas

La FE en el Creador del Mundo no puede estar basada tan solo en el testimonio de una sola persona, o incluso de una nación. Ésta debe basarse en el testimonio de todas las naciones del Mundo. Por lo tanto, con las plagas que Hashem mandó a Egipto, le demostró al Mundo entero su existencia con una gran propagación y por este motivo constantemente en muchas Mitzvot, Rezos y Festividades recordamos el gran episodio de la SALIDA DE EGIPTO.


“SHABAT SHALOM”


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